Cuéntame algo

Tomás creía que “hay que mantener la regla del número tres. Es posible ver a una mujer varias veces seguidas, pero en tal caso no más de tres veces. También es posible mantener una relación durante años, pero con la condición de que entre cada encuentro pasen al menos tres semanas. Quería tener la seguridad... Leer más →

Pesadillas

-Quisiera que siempre fuera así -dijo él. -Siempre es sólo un momento -respondió ella. Michael Ende, "La Historia Interminable"     — Anoche soñé que me gritabas -le dijo. No sé por qué, estabas en mute, así que no supe qué decías. Ahora no sé por qué motivos me podrías gritar. Peleaste un montón, ¿sabes?... Leer más →

levedad

— Cuando en verdad te mueras, ya no tendré lágrimas para llorarte. — ¿Por qué lo dices? — Porque te has muerto muy seguido, en mis sueños. Y te lloro muy seguido, en mis sueños. Tal vez por eso vengo cada mañana a tomar el café contigo, y en las tardes prendo velas a la... Leer más →

Delirios de abril

Te vi. Y lo declara casi con un vestido y un amor, como con Fito Páez: “yo no buscaba a nadie, y te vi”. ¿Dónde? En mis sueños, anoche. Y en mis pensamientos, hoy. Te vi. Y le recuerda los versos que moldeó Galeano, cuando trataba de espantarse un recuerdo enraizado: “No consigo dormir. Tengo... Leer más →

Soñar en azul

Después de perder unas cuantas raíces, de sacudirse hasta los cimientos, de aprender nuevas melodías y palabras, finalmente comenzó a soñar en azul…

Benedetti

Despertó a medianoche porque creyó estar alucinando. Despertó con el susto de haberse confesado al aire, a las paredes, a la habitación vacía. Despertó asustada porque pensó estar enloqueciendo. “Corazón coraza”, se escuchó decir. Pensó que alguien preguntó: “¿Qué?” y en medio de la alucinación, volvió a hablar: “Benedetti”. Se levantó y fue a tomarse... Leer más →

Te odio, mi amor

Despierto a medianoche y te hablo. No sé si estás despierto, ni siquiera sé si estoy despierta, pero te hablo. Se me escapa un pedazo de poema, y me preguntas qué nombres digo, qué digo, qué nombres… Y menciono a Dulce María Loynaz y a Carilda Oliver Labra. Me ves sin entender, sin entenderme, sin... Leer más →

Vestida de novia

Clarita, una anciana de más de 70 años, y a quien veo tan esporádicamente que hasta olvido vivimos en el mismo reparto, viene a decirme que soñó conmigo. Me lo cuenta antes de las 12 del mediodía –para que se cumpla el sueño- me dice. Y yo, que ni sueño conmigo misma salvo raras ocasiones,... Leer más →

Imprevisible, Benedetti

Tengo una soledad tan concurrida tan llena de nostalgias y de rostros de vos de adioses hace tiempo y besos bienvenidos de primeras de cambio y de último vagón. Leo a Benedetti. Y luego releo algunos trozos de lo que un amigo ha escrito. Me siento torpe por las coincidencias que antes no había notado.... Leer más →

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