Delirios de abril

Te vi. Y lo declara casi con un vestido y un amor, como con Fito Páez: “yo no buscaba a nadie, y te vi”. ¿Dónde? En mis sueños, anoche. Y en mis pensamientos, hoy. Te vi. Y le recuerda los versos que moldeó Galeano, cuando trataba de espantarse un recuerdo enraizado: “No consigo dormir. Tengo... Leer más →

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Soñar en azul

Después de perder unas cuantas raíces, de sacudirse hasta los cimientos, de aprender nuevas melodías y palabras, finalmente comenzó a soñar en azul…

Benedetti

Despertó a medianoche porque creyó estar alucinando. Despertó con el susto de haberse confesado al aire, a las paredes, a la habitación vacía. Despertó asustada porque pensó estar enloqueciendo. “Corazón coraza”, se escuchó decir. Pensó que alguien preguntó: “¿Qué?” y en medio de la alucinación, volvió a hablar: “Benedetti”. Se levantó y fue a tomarse... Leer más →

Te odio, mi amor

Despierto a medianoche y te hablo. No sé si estás despierto, ni siquiera sé si estoy despierta, pero te hablo. Se me escapa un pedazo de poema, y me preguntas qué nombres digo, qué digo, qué nombres… Y menciono a Dulce María Loynaz y a Carilda Oliver Labra. Me ves sin entender, sin entenderme, sin... Leer más →

Vestida de novia

Clarita, una anciana de más de 70 años, y a quien veo tan esporádicamente que hasta olvido vivimos en el mismo reparto, viene a decirme que soñó conmigo. Me lo cuenta antes de las 12 del mediodía –para que se cumpla el sueño- me dice. Y yo, que ni sueño conmigo misma salvo raras ocasiones,... Leer más →

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