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Posts Tagged ‘TV’

no.guerraMi abuela amaneció sin entender las noticias. Me despertó para decírmelo. “Mira, niña, creo que hay guerra en Siria, o Turquía. Que un barco se hundió en alguna parte, se cayó otro avión. Algo pasa con Irán y Estados Unidos. La economía de Grecia… Hay protestas en México. Venezuela…”

“Ya para”. Le pedí. “Mira que entre tantos desastres la que se queda sin cordura soy yo”.

Y apelando a la consabida frase de Einstein de que no entendemos algo hasta que somos capaces de explicarlo a un abuelo, me levanté de la cama. “A ver, veamos qué es lo que dicen en la televisión, porque tampoco alcanzamos periódico hoy”.

¡Qué enredo de imágenes y desastres! Con razón mi abuela me despertó temprano y muy asustada. Ella añora que las guerras y desastres sean palabras museables. “Y eso que nos venden a febrero es el mes del amor” –me comenta.

Me quedo quieta porque ahora sí que no sé qué responderle. Cualquiera que vea esto termina por creer que se acerca la III Guerra Mundial.

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equipo-cubano-serie-del-caribeCrecí con la idea invariable de que el equipo cubano de béisbol siempre ganaría. Voy a decir, como Ortega y Gasset, que yo soy yo y mis circunstancias. Y debo aclarar que nací a finales de los ´80, y mis primeras experiencias en un estadio, o viendo un partido por la TV fueron de la mano de mi padre. Él me decía que ese era el deporte nacional, y que el equipo Cuba no me haría sufrir porque siempre ganaban. Actualmente solo puedo sostener lo primero.

Mi padre me mostraba a Kindelán, Linares, Pacheco, Marquetti… y logró que los quisiera como si se trataran de emblemas nacionales. Y lo eran.

Ni mi padre ni los de su generación me enseñaron a que a esas competiciones se iba con dos jabitas: la de ganar y la de perder. Perder no era una opción.

Mi padre también fue víctima de sus circunstancias. Tanto escuchó aquello de que el team Cuba siempre ganaba, ¡siempre! Porque el béisbol, más que deporte nacional, se convirtió en una causa casi tan importante como eliminar el Bloqueo.

Pasado el año 2000 comenzaron a caer en olimpiadas, torneos holandeses, clásicos mundiales…

Y aquello de: “vas a ver como ganan” comencé a dudarlo cuando el oftalmólogo me diagnosticó astigmatismo y miopía, y en lo adelante tuve que usar espejuelos.

Primero nos dijeron que los asiáticos nos ganaban en el Clásico Mundial porque esa gente ya había entrenado duro, ¡capitalistas de mierda esos japoneses que ni comen por entrenar! Y pensé que tal vez ingerían mucha espinaca -como Popeye- y se habían hecho más fuertes.

Luego escuché que los holandeses también estaban fuertes, fuertes… (¿También estaban comiendo mucha espinaca?) y por eso nos dejaban fuera.

Mis ilusiones estuvieron más perdidas que en la obra de Balzac. Pensé que los jugadores de los otros países realmente estaban comiendo mucha ¡mucha! espinaca y se habían convertido no ya en Popeye, sino en Superman, en Batman… y que los cubanos no acababan de encontrar la espinaca.

En una ocasión amenazaron con dejar el béisbol fuera de las competiciones olímpicas y casi suspiré aliviada –una vergüenza menos, pensé.

Tanto perdieron, perdieron, perdieron… que cuando ganaron medalla de oro en los recientes Juegos Centroamericanos de Veracruz, una delegación oficial recibió al equipo en el aeropuerto, con otra medalla: la de la dignidad.

Ahora llega la Serie del Caribe. Los narradores deportivos aseguran que el equipo Cuba está ganando en experiencia. Mi duda es: ¿cuándo la van a aplicar? Al término del juego con República Dominicana les escuché decir que solo cuando lleven un equipo Cuba a jugar para divertirse, y no con la presión de ganar, ganar, y ganar… solo entonces van a obtener el primer lugar. Si es así, otra duda: ¿por qué no llevaron al equipo completo de Pinar del Río? Ya que ellos fueron los campeones de la pasada Serie Nacional de Béisbol, ¿por qué buscaron refuerzos en otros equipos? Si de todas formas no importaba ganar o perder, todos los pinareños podían haber ido a divertirse, digo yo…

Por cierto, los narradores de la televisión cubana me van a causar un trastorno cerebral grave: cuando ganan (o sea, solo anoche): Ganó el equipo Cuba; y cuando pierden: Perdieron los Vegueros de Pinar del Río. No entiendo… ¿acaso no son los mismos jugadores?

Y las justificaciones que llegan son una mezcla del efecto mariposa con el cuento de la pulga.

Aún no sé qué diablos pasa con la pelota cubana. A mí desde niña me dijeron que ese equipo solo iba a ganar, ganar y ganar… y que nunca me harían sufrir. Yo solo espero que encuentren el camino –si no a la victoria- al menos al campo de espinacas, porque en los últimos (no tan últimos) años me han tenido en conteo de 3-2 (hasta pudieron ser los causantes de mi arritmia cardíaca) y espero que no me sigan ponchando, o tendré el infarto seguro antes de verlos alzar otra medalla de oro.

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aburrida

aburridaLa televisión me aburre (casi) más que cualquier otra cosa. Dicen mis padres que desde niña. Que me dejaban delante de la TV y me distraía, por eso no podían irse lejos y confiar en que me quedaría ahí sentada.

Que cuando alcancé a hablar les pedía lápices de colores y hojas para dibujar cuando ellos me hacían acompañar de la tele. Entonces mi mamá me regañaba por mi falta de concentración, y decía que hiciera una sola cosa a la vez. Años después descubrió que en efecto, yo hacía una cosa a la vez: dibujar; que la TV era para mí un artificio insignificante.

Y lo descubrieron –como suelen decir algunos- a las malas; cuando el televisor se descompuso y yo no me inmuté ni lloré para que lo arreglaran.

Con el tiempo esto no ha mejorado. Soy incapaz de ver un juego de béisbol, ni de fútbol siquiera, sin pararme a hacer café, dulces, o alguna tarea doméstica. Si estoy en el estadio, en vivo, lo disfruto. Delante de la TV no, me aburro sobremanera.

La mayoría de las películas no captan mi atención durante una hora seguida si les advierto el final. Mucho menos las novelas. No veo absolutamente ninguna telenovela –aún bajo las protestas de mi tía, que en aras de subrayar las distinciones de géneros, me dice eso es algo poco femenino de mi parte.

De los noticieros la mayoría de las veces solo retengo los titulares, y si algo me interesa o quiero profundizar lo que leí en el periódico, entonces me detengo a verlo.

Solo existen algunas excepciones que en mi familia califican de raras. Alguna película que me guste, un documental, entrevista, o reportajes informativos. Las biografías, las series históricas. El resto suele distraerme.

La tele de mi casa debe odiarme. Yo la miro y le dejo claro que para mí ella no es un miembro más de la familia. Que me aburre (casi) más que cualquier otra cosa. Menciono que “casi”, y hasta la tele debe sospechar que en esa lid solo es superada por ciertas personas…

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amor_besandolalunaMe han alertado varias veces, me dicen que cualquiera, tan solo leer mi blog, podría enamorarme, que debo tener cuidado. No, cuidado debe tener quien lo intente…porque ya hay quien se ha lanzado el mar sin botellas y no le ha resultado… Pero bueno, como soy muchacha bondadosa y me porto bien, voy a facilitar las cosas. Aquí anoto lo que deben hacer (al menos saber). Lo demás, tarea independiente…

1- Escuchar jazz, soul, blues, trova, mientras los inciensos y las velas se consumen.
2- Saber si el mar golpea o acaricia.
3- Haber visto “El club de los poetas muertos”, y “La vida es bella”. Haber leído a Borges, Vallejo, Martí, García Márquez, Rulfo, Cortázar, la Storni, Dulce María… a José Alejandro Rodríguez, Luis Sexto, Michel Contreras, Yamil Díaz, Eduardo Montes de Oca, Enrique Milanés, Fulgueiras, Charly Morales…
4- Simpatizar con el Barça (o en su defecto, no ser madridista. Esto es: estar consciente de que Messi es Dios y por eso Ronaldo es Cristiano…) Discutir de pelota y de fútbol. Gritarle a los árbitros. 😉

(Y como me apasiono muchísimo con el tema del periodismo, dos cosas importantes…)

5- No creer que Padura es mejor periodista que la mayoría de mis amigos PERIODISTAS.
6- Coincidir conmigo en que Julio García Luis ha sido el mejor presidente que ha tenido la UPEC (y que tendrá…)

(Continúo…)

7- En mi tacita de café debe haber una dosis mayor a la suya.
8- Tener un espacio nuestro en el Muelle Real, de Cienfuegos, o en el Morro habanero.
9- Ver el Mundial de Fútbol, la Eurocopa… la Serie Nacional de Béisbol, por encima de cualquier telenovela. No ser adicto a la TV.

(Y como adoro las crónicas y a los cronistas que cada año se reúnen en Cienfuegos, y muchos de ellos tienen libros publicados –que tengo- o están en proceso de publicar alguno…pero uno de mis cronistas preferidos –para no pecar de absoluta y decir mi cronista preferido- no tiene las suyas compiladas, pues…)

10- Compilar TODAS las crónicas de Michel Contreras. Regalármelas (con firma del autor).

Y bien, como las primeras condiciones son más subjetivas y solo confirmables en conversaciones o con el tiempo, mucho tiempo… pues se debe comenzar por la más tangible, o sea, por la última. 😛

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cvm-13-06-02-0503El equipo de béisbol de Villa Clara se agenció un boleto a la final. Sexto juego, 2-0. Cuando la última pelota llegó al guante y el árbitro decretó el out 27, ya yo estaba de pie, aplaudiendo como niña chiquita. En el terreno los jugadores se alzaban, se felicitaban y corrían, también como niños.

Minutos más tarde el teléfono sonó. Me llamaban. Claro, alguno de mis amigos –pocos de mis amigos son villaclareños- debía estar viendo ese partido hasta el final, como si en ello fuera su propio equipo, ¿no? Un mensaje, el primer mensaje… y alguien me anunciaba que se quitaba el sombrero, que ojalá ganaran. Y en ese ojalá venían sus deseos de verme feliz, de verme saltar por toda la casa, claro, como niña chiquita.

Pero lo más grande que me sucedió anoche, amén del triunfo del equipo Villa Clara –y precisamente por eso- fue una llamada justo en el 9no inning, tras el out 26, cuando los narradores decían: “a uno de la victoria”.

Me conmovió hasta las lágrimas porque aquella voz tan conocida y en ese momento lejana, me decía que quería ver conmigo el último out, el pase a la final. Me preguntó si todos en casa estaban despiertos. Claro, incluso mi abuela y mi mamá, que no saben nada de béisbol, estaban atentas a la televisión. Me dijo que no me escuchaba bien, que a su lado estaban sus compañeros de grupo de la Universidad, pero que gritáramos juntos cuando ganáramos, para oírnos.

Me aferré al teléfono como si hubiese apretado su mano, como siempre hacemos cuando estamos cerca y vemos un partido juntos. Out 27. ¡Ganamos!

Yo sabía que mi hermano no me dejaba sola, que eso de irle a Industriales se le pasaba cuando los azules no clasificaran…o cuando notara que más que este o aquel equipo, yo lo necesito porque sin él no gano, porque desde hace muchos años los dos juramos aplaudir y saltar por toda la casa, como niños chiquitos, por las mismas victorias.

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nina-aficionada-villa-clara7Este es un post que mi hermano hubiese querido escribir y que además, surgió de una conversación que tuvimos en medio del último juego de pelota entre las novenas de Villa Clara y Ciego de Ávila.

Ya el partido estaba con el marcador que finalmente quedó: 3-1 a favor de los villaclareños. Cuando faltaban apenas tres outs para terminar, los narradores deportivos de la televisión, los de turno, comenzaron a hacer loas del equipo de Ciego de Ávila, que al perder se despedían de la Serie Nacional de Béisbol.

“Allá va eso –comentó mi hermano- ahora empiezan a hacer las honras fúnebres”.

“¿De qué tú estás hablando, Tati?”

“Que cada vez que un equipo pierde y se va por completo de la Serie, pasa como los muertos, que todos son buenos. A esa hora te recuerdan que este es el actual campeón nacional, que el otro luchó hasta el final, que el de más allá tuvo tremendo rendimiento y que el último de la tabla de clasificación cayó con las botas puestas, y dio pelea… A veces no sé de qué hablan, si de un combatiente, de una batalla…parece cualquier cosa menos pelota…”

Presté más atención a lo que decían los narradores. Era cierto, la conversación entre ellos se conducía por ese camino.

“No, y puedes cambiar el canal o esperar un rato a que empiecen los otros juegos, que al que pierda lo despiden igual…como a un muerto”.

Y tiene razón. El comentario deportivo de Julita Osendi en el noticiero de la televisión cubana de este jueves no fue a Villa Clara porque obtuvo el último boleto para cuartos de final, sino para “Ciego de Ávila, el actual campeón de la pelota cubana, que luchó hasta el final y demostró tener garra pese a tener lesionado a tres de sus mejores hombres…”

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mesa-redondaYa es oficial: desde que Michel Contreras participa como panelista en la Mesa Redonda, las audiencias –femeninas y masculinas- de ese programa han aumentado.

Lo de audiencias femeninas no hay que explicarlo mucho. Concentrémonos, pues, en las audiencias masculinas. Los hombres que conozco –y que saben de deportes, y que discuten jugadas vía televisiva a los árbitros – me dicen que a Michel ellos no le contradicen opiniones porque él sabe y sustenta lo que dice.

Los hombres con quienes más hablo -los de mi casa- ven la Mesa cada vez que yo prendo la TV y les convoco con el solo nombre, y vienen como si yo los llamara a ellos o todos se nombraran igual, pues yo solo digo alto, muy alto: “Micheeeeel”.

La última vez que hice esto mi hermano me requirió con un: “Tata, bajito, que mi novia está en la sala, ¿qué va a pensar de todos nosotros?… Tú aprietas, ni que Michel fuera jevito mío.”

Y no, jevito suyo no puede ser, porque para empezar no se conocen, para seguir son heterosexuales, y para terminar, son muy machistas (pensaron que iba a escribir mujeriegos, ¿eh?)

Los dos, en cambio, podrían ser mis héroes según el paradigma de los muñequitos: son altos, fuertes y valientes. Y saben de deportes, y les gusta el Barça y este…Industriales. Los seducen la cerveza, y hasta las bebidas sin contenido alcohólico→ (me da risa mi ingenuidad).

Con los dos, además, puedo andar segura, confiada, y hasta cruzar las calles con los ojos cerrados de que no me dejarían botada por la segunda mujer hermosa –buenísima, dirían ellos- que les pase por el lado. (Claro, porque me dejarían botada por la primera)

Una vez salí con mi hermano, de mano desde la casa y a menos de dos cuadras de ser mi “novio” se volteó a mirar a una muchacha que se nos cruzó en el camino. Suéltame la mano –le dije- que tu “infidelidad” es tan pública que dos cuadras más y me salen los cuernos.

¿Por dónde iba, por dónde empecé? Ah ya, decía que desde que Michel Contreras aparece en la Mesa Redonda, las audiencias se han elevado. Mi hermano no participa en la Mesa… dos diablitos juntos sería demasiado…

No he hecho encuestas ni tengo estadísticas que lo corroboren. No hay estudios de recepción al respecto, sin embargo, creo que desde que escribo de Michel Contreras y de mi hermano, también han aumentado las lectoras de estas botellas.

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