Delirios de abril

Te vi. Y lo declara casi con un vestido y un amor, como con Fito Páez: “yo no buscaba a nadie, y te vi”.

¿Dónde?

En mis sueños, anoche. Y en mis pensamientos, hoy. Te vi.

Y le recuerda los versos que moldeó Galeano, cuando trataba de espantarse un recuerdo enraizado: “No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.”

Te vi. Estabas tú, una copa de vino tinto. Y un concierto. Ahora solo consigo pensar en ese sueño delirante, en esa canción, en la copa de vino, y en ti. Abro los ojos y está todo tal cual, menos tú.

Anoche bebí varias copas de vino. Y la música jugó con mi soledad. Debe ser por eso que te apareciste tú…

“Y cuando por la calle pasa la vida como un huracán, el hombre del traje gris saca un sucio calendario del bolsillo. Y grita: Quién me ha robado el mes de abril, cómo pudo sucederme a mí.”

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…y jamás lo sabrás

mujerPasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte… y jamás lo sabrás.

José Ángel Buesa

 

Y mientras otra copa de vino se diluye muy dentro suyo, ella quisiera diluir su recuerdo con el vino. Que se fuera con el vino, desde sus labios hasta su interior. Tragárselo con vino. Quererlo con vino. Olvidarlo con vino.

Mas, no lo nombra. No lo acaricia. No lo besa.

Y se va diluyendo, al fin, poco a poco, sin saber que alguna vez estuvo en su boca, en sus manos, en su piel…

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.

Esta boca es mía

mujer-vino-tintoEscucho a Joaquín Sabina y el trago de vino se detiene. No transita. No recuerdo cuándo fue la última vez que escuché a Sabina. O cuándo la última vez que tomé vino.

Beber a Sabina y escuchar el vino altera todos mis verbos. Me trastoca.

(…)

Cuando Agustín se sienta al piano
Diego Rivera, lápiz en mano
dibuja a Frida Kahlo desnuda.

El Sabina de mis años de universidad, el que aplacaba mis largas jornadas de páginas en blanco. El vino de mis años de universidad, el que se tomaba compartido con la trova de los jueves.

puedo ponerme cursi y decir
que tus labios me saben igual,
que los labios que beso en mis sueños

Y retorno a aquellos años. Y transito por estos. Sabina y vino. Vino y Sabina.

tu memoria vengué
a pedradas contra los cristales

Y el trago de vino no pasa esta vez, se queda a medias. No se escucha el sonido del vino. Pero queda Sabina. Y yo me sigo emborrachando de él…