Apagada

botellasalmar“Todas las situaciones oscuras tienen sus relámpagos, que tan pronto nos ciegan como nos iluminan.”
(Víctor Hugo. Cap. XVI de Los Miserables)


Si alguien me llama en estos días el teléfono celular, solo escuchará que está “apagado o fuera del área de cobertura…” Así estoy yo también. Apagada, distante.

Llevo días de no escribir, de no querer hablar mucho. Días en que la tristeza y la ira se mezclan y entonces todos (casi todos) solo obtienen de mí dos tipos de respuestas posibles: el silencio –a causa de la tristeza- o la sinceridad más áspera –por el enojo.

No me gustan las modas, y por tanto, no estoy cerrando el blog ni mucho menos haciendo catarsis para que me animen a continuar –como parece que se usa en estos tiempos. No. Yo seguiré escribiendo, solo que no por estos días, porque no quiero hacer trazos deshilachados –o tristes o irritados.

Prometo –yo, que nunca prometo nada- prometo regresar. Solo pido a quienes me conocen más allá de estas líneas que no irrumpan en mi mudez, que me dejen quieta hasta que yo vuelva. Desatenderé mi buzón de correos y el teléfono, pues no creo poder sostener una conversación coherente.

Luego de una sobredosis de traiciones, deslealtades, desilusiones e hipocresías (que no puedo soportar sin hacer pausa) necesito entender muchas cosas que ahora mismo se tornan oscuras.

Tal vez me sucede como en la canción de Luis Eduardo Aute: “lo que pasa es que este mundo no lo entiendo”. O como en el libro de Lewis Carroll: “Alicia apenas podía distinguir las palabras (…) Estas palabras produjeron otro silencio de muerte”.

Por ahora necesito el vocablo que fue respuesta a la adivinanza que el doctor Lessing hizo al ingenioso Guido en la película La vida es bella:
-“Si dices mi nombre, no existo más. ¿Quién soy?”
-“El silencio…”

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11 respuestas a “Apagada

  1. Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena.
    Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador indio.

    A los silenciosos no se les puede quitar la palabra.
    Stanislaw Jerzy Lec (1909-1966) Escritor polaco de origen judío.

    Hoy te dejo estas dos frases y el silencio… que es la mejor forma de conversar con uno mismo.

  2. Descubrí tu blog buscando el de una colega y realmente en tu manera de escribir eres una fuente de inspiración para otras personas como yo que me inicio ahora en estos mundos cibernéticos, tómate tu tiempo pero vuelve que te estaremos esperando.

  3. Ley: Un abrazo, como los tuyos, y un poema que te acompañe en el silencio.
    Day

    TRABAJAR CANSA
    por Cesare Pavese

    Atravesar una calle para escapar de casa
    puede hacerlo un muchacho, pero este hombre que anda
    todo el día por las calles ya no es un muchacho
    y no escapa de casa.
    Hay tardes de verano
    en que hasta las plazas se vacían, tendidas
    bajo el sol declinante, y este hombre que llega
    a una alameda de inútiles hierbas, se detiene.
    ¿Vale la pena estar solo, para estar siempre más solo?
    Caminar por caminar; las plazas y las calles
    están solas. Es preciso detener a una mujer,
    hablarle y persuadirla de vivir juntos.
    De no ser así, uno habla a solas. Es por esto que a veces
    el borracho nocturno comienza a farfullar
    y relata los proyectos de toda la vida.
    No es verdad que esperando en la plaza desierta
    el encuentro se dé con alguno; pero quien va por las calles
    se detiene de vez en cuando. Si fueran dos,
    aun andando en las calles, la casa estaría
    donde aquella mujer y valdría la pena.
    En la noche, la plaza vuelve a quedarse vacía
    y este hombre, que pasa sin mirar las casas
    entre inútiles luces, ya no levanta sus ojos:
    sólo mira el empedrado hecho por otros hombres
    de manos endurecidas, como las suyas.
    No es justo quedarse en la plaza desierta.
    Es seguro que existe esa mujer en la calle
    que, rogándoselo, quisiera consolar esa casa.

  4. Buenas, Ley

    “Descansa si te urge, pero no te rindas…la vida es loca con sus vueltas y tumbos” escribió Neruda hace mucho tiempo.

    Sé que a veces se acaba el aire. No sé que te habrán hecho para apagarte (no sabía que podías apagarte aunque fuese brevemente, pues sueles escribir constantemente).
    A veces hay que escuchar el silencio de las teclas, suele ser un silencio tan intenrmitente como ellas.
    Quizás ya va siendo tiempo de que pruebes a hablar parte de lo que escribes. Eso ayuda.

    Lo otro es que, aunque este es mi pen-name, nos conocemos, te he escuchado. Quizás a través de un teléfono que por la distancia se corta. Pero quizás sigues sembrando en arena infertil.

    Si me permites recordarlo…”no saldrá flor si la semilla no nace” (mi cita).
    Sugiero que pruebes a sembrar donde nazca. La sinceridad, el amor, y las emociones sanas solo están donde las encuentras, donde ellas existen. Para el resto solo queda la coraza y esperar a que amaine.

    Pues nada, quizás ahora que comenzó el curso de nuevo, me anime a llamarte. Que sigas mejor mientras tanto.

    E.

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